martes, 11 de diciembre de 2012

YOGA y FELICIDAD por Graciela SILVA

Yoga y Felicidad.

Gracias a Graciela por esta reflexión tan acertada :)

http://gracielasilva.com/blog/?p=32 
Introducción:
 ¿Qué es la felicidad? ¿Podemos llegar a ser felices? ¿Nos lo merecemos? ¿Debemos ser felices? ¿Se es feliz porque sí o debemos trabajar para ello? ¿O es simplemente una cuestión de destino?

Seguramente nos hemos formulado estas preguntas más de una vez a lo largo de nuestras vidas.
El yoga nos propone una combinación en partes iguales de destino y libre albedrío. Si nuestra vida es una combinación de ambos, entonces es lógico pensar que la felicidad también lo es (Maureira)
Nacemos destinados a ser felices, o a no serlo, pero también nacemos capacitados para alcanzar la felicidad que nos merecemos. Podemos elegir, cambiar algunas cosas, tenemos opciones.
Pero muchas veces no lo vemos. No nos animamos a vivir la vida que realmente queremos, no tenemos el valor de hacerlo.
 De una cosa estoy segura: para vivir una vida plena tenemos que atrevernos a tomar decisiones, y tratar de encontrar la felicidad a pesar de los inconvenientes que se nos presenten. Tenemos que llegar al punto en que podamos ser felices sin ninguna razón aparente, porque la felicidad es una elección y la buena noticia es que el yoga nos puede ayudar a conseguirla.
 ¿Que es Felicidad?
El diccionario de la Real Academia Española define felicidad como: “estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien. Satisfacción, gusto, contento”.
Por su parte los sociólogos la definen como “el grado según el cual una persona evalúa positivamente la calidad de su vida tomada en conjunto”. En otras palabras, la felicidad expresa hasta que punto le gusta a una persona la vida que lleva” (Ricard, 2007)
Para el filósofo Robert Misrahi, la felicidad es “la proyección de la alegría sobre la totalidad de la existencia o sobre la parte más viva de su pasado activo, de su presente actual y de su futuro concebible”. Desde este punto de vista, entonces, podría constituir un estado duradero (Ricard, 2007)
A través del tiempo numerosos filósofos e intelectuales han definido a la felicidad, cada uno desde su propia óptica y seguramente basados en sus propias experiencias. He aquí algunos ejemplos:
“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días” Benjamín Franklin
 “Ningún hombre es feliz a menos que crea serlo” Sirio Publio
 “El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio”. Goethe, Johann Wolfgang
“Esperar una felicidad demasiado grande es un obstáculo para la felicidad”. Fontenelle
“No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices”. Stevenson, Robert Louis
“Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”. Jean Paul Sartre
“El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices”. Friederich Nietzche.
“La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo, más exactamente a pesar de ti mismo”. Víctor Hugo
“Mi felicidad consiste en que se apreciar lo que tengo y no deseo en exceso lo que no tengo”. Leon Tolstoi
Claro que si le preguntamos a diferentes personas, cada cual tendrá su propia definición.
Unos la definen como “solo momentos de la vida”, un momento en especial, gozar de paz interior, estar enamorados, encontrar la pareja “ideal”, tener un hijo; realizarse profesionalmente.
El factor común en estas experiencias es que todos buscamos la felicidad, todos los días con cada actividad que realicemos, no importa cuál sea. Trabajar, criar a nuestros hijos, crear, estudiar, todo lo que hacemos lo hacemos indefectiblemente para tratar de estar mejor con nosotros mismos o con otras personas. Para ser felices.
 Sea cual sea la manera de buscar la felicidad, podemos afirmar que esta es el fin de todos los fines.
 Según Aristóteles, es el único objetivo que siempre escogemos por sí mismo y nunca para conseguir otro fin.
 En mi opinión una persona feliz es aquella que valora la vida tal cual es. Se es feliz cuando se logra un estado de aceptación con la vida. Aceptación que no es sinónimo de resignación sino todo lo contrario. Poder valorar el hecho de estar vivos por el sólo hecho de estarlo.
Es también un estado de equilibrio y armonía entre cuerpo y mente, ya que sólo desde ese estado de armonía se está en condiciones de aceptar ese aquí y ahora que nos permite disfrutar plenamente del tiempo presente, y eso es sinónimo de felicidad.
Otra de las coincidencias entre la mayoría de estas experiencias o definiciones de felicidad es la desaparición momentánea de conflictos interiores. La persona se siente en armonía con el mundo que la rodea y consigo misma. Al vivir una experiencia de este tipo, un estado que yo denomino de felicidad, los puntos de referencia habituales se desvanecen, no se espera nada en especial, simplemente se está “aquí y ahora” y solo se vive el momento.
Es en este sentido donde el yoga nos puede ayudar.
La palabra yoga tiene raíz sánscrita”yuj”, que significa unir, juntar, dirigir y concentrar la propia atención para su aplicación y uso. Es la unión verdadera de nuestra voluntad con la voluntad de Dios –la adhesión de todas las fuerzas del cuerpo, mente y alma a Dios. Significa disciplinamiento del intelecto, la mente, las emociones y la voluntad; es sinónimo de equilibrio del Alma, permitiéndonos mirar la vida en todos sus aspectos con ecuanimidad. (Iyengar, 2007)

 A través de la práctica continua del yoga logramos estar en contacto y equilibrio con nosotros mismos, conocernos, descubrirnos. Y cuando esto ocurre nos respetamos mas, nos valoramos mas, comenzamos indefectiblemente a hacer las cosas que nos gustan, porque ahora sabremos qué es lo que queremos con más claridad. Es por ello que nuestra vida mejora, mejoramos personalmente y mejoran las relaciones con los demás, somos más tolerantes, pacientes y aprendemos a vivir el tiempo presente.
Somos nosotros mismos, descubrimos la felicidad verdadera, la felicidad que se siente por el solo hecho de estar vivos, de ser, de valorar esta vida. Es descubrir que somos felices sin ninguna razón en especial. Porque aprendemos a aceptar la vida tal cual y como es.
El yoga no busca una meta externa al individuo, su práctica ayuda a las personas a experimentarse profundamente a sí mismos, como una vivencia directa y sin intermediarios, todo ello desde la armonía y la serenidad interior.
El Dr.Yehudi Menubin, en la presentación del libro Luz sobre el Yoga de B.K.S. Iyengar, dice: “La práctica del yoga despierta un sentido fundamental de la medida y proporción. Reducidos como estamos a nuestro propio cuerpo –nuestro primer instrumento-, aprendemos a ejercitarlo sacando de él la máxima resonancia y armonía. .Con paciencia infatigable afinamos y animamos cada una de nuestras células cuando, diariamente volvemos al ataque desbloqueando y liberando capacidades de otra forma condenadas a la frustración y a la muerte”.
Conforme a algunos autores (Menubin) la mayoría de nuestras actitudes básicas hacia la vida tiene su correspondencia física en el cuerpo. Consecuentemente si sostenemos que el yoga nos ayuda a tender un puente de comunicación entre nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podemos inferir que su practica nos puede ayudar para alcanzar ese estado de armonía cuerpo-espíritu que llamamos felicidad.
En su libro Luz sobre el Yoga, Iyengar describe los estadios del Yoga. Tan importante como el objetivo en mente son los medios adecuados para alcanzarlo. Patanjali enumera estos medios denominándolos los 8 estadios del yoga para la búsqueda del Alma.
Estos son:
 1- Yama (mandamientos de la Moral Universal)
2- Niyama (auto purificación por la disciplina)
3- Asana (postura)
4- Pranayama (control rítmico de la respiración)
5- Pratyahara (emancipación de la mente de la dominación de los sentidos y los objetos
Externos)
6- Dharana (concentración)
7- Diana (meditación)
8- Samadhi (estado de supe conciencia producido por una profunda meditación, en la
Que el aspirante individual (Sadhaka) se hace uno con el objeto de su meditación:
Paramatma o el Espíritu Universal)
Yama y Niyama controlan las pasiones y emociones del yogui y lo mantienen en armonía con las personas de su entorno. Las ásanas mantienen el cuerpo sano fuerte y en armonía con la naturaleza. Por último, el yogui se libera de la conciencia del cuerpo, al que conquista y convierte en vehículo adecuado del Alma. Estos primeros estadios constituyen la búsqueda exterior (bahiranga sadhana)
Los dos estadios siguientes, Panayamas y Pratyahara, enseñan al aspirante a regular la respiración y de ese modo controlar la mente. Esto ayuda a liberar los sentidos de la esclavitud de los objetos de deseo. Estos dos estadios del yoga se conocen como la búsqueda interior (Antaranga Sadhana)
Dharana Diana y Samadhi conducen al yogui hasta lo más recóndito de su alma. El yogui no mira el cielo para encontrar a Dios, sino que sabe que Él se halla en su interior, y su nombre es Antaratma (el sí- mismo Interior).
Los últimos tres estadios lo mantienen en armonía consigo mismo y con su Creador. Estos estadios se llaman Antaratma Sadhana, la búsqueda del Alma. Por medio de la meditación profunda (el fin último del yoga) conocedor, conocimiento y cosa conocida se hacen uno. El que ve, la visión y lo visto no poseen una existencia separada. Igual que con el gran músico, que se hace uno con su instrumento y con la música que de este obtiene. Es cuando el yogui toma conciencia de su propia naturaleza y alcanza la realización de su sí-mismo (Atman), la parte del Alma Suprema que reside en su interior.
La práctica de ásanas se ha ido desarrollando durante siglos (no son simples ejercicios gimnásticos, sino posturas) al objeto de ejercitar cada músculo, cada nervio y cada glándula. Aseguran un cuerpo sano bueno, es decir, fuerte y elástico, al tiempo que lo mantiene libre de enfermedades. Pero su importancia real radica en la manera en que entrenan y disciplinan la mente, desarrollamos agilidad, equilibrio, resistencia y una gran vitalidad. Por consiguiente nos sentimos mejor.
 El yogui conquista el cuerpo mediante la práctica de ásanas, y hace de él un vehículo adecuado para el Espíritu. Sabe que el Espíritu necesita del cuerpo. Un Alma sin un cuerpo es como un pájaro privado de su facultad de volar. Luego el yogui comprende que su vida y todas sus actividades forman parte de la acción Divina en la naturaleza, manifestándose y operando en forma humana.
Por todo esto no se puede negar en qué medida el yoga contribuye directamente a hacer que una persona sea más feliz.
Pero no hay una única forma de alcanzar la felicidad a través del yoga, y prueba de ello es lo que se ha dado en llamar Yoga de la Risa.
Se trata de un interesante enfoque creado por el Dr. Madan Kataria, un médico de la India, quien introdujo un nuevo concepto en el camino de la autosanacion, que día a día, adquiere mayor popularidad en todo el Mundo.
En el año 1995 el Dr. Kataria escribía un artículo titulado: “La Risa: La Mejor Medicina”. Inspirado en los hallazgos acerca del poder curativo de la risa, así como de la respiración, creó el primer Club de la Risa, y desarrolló el método para reír sin razón alguna.
De este modo hizo llegar los beneficios de la risa a miles de personas (actualmente se reúnen en aproximadamente 5000 “Clubes de la risa” en más de 50 países, así como en centros de yoga, empresas y centros de trabajo, escuelas, asilos, hospitales, prisiones, gimnasios y clubes deportivos).
El nombre “Yoga de la risa” deriva de la combinación de ejercicios de respiración del Yoga con ejercicios de risa, y se fundamenta en el hecho científicamente demostrado de que, ya sea que riamos de verdad o que simplemente lo simulemos, nuestro cuerpo no es capaz de reconocer la diferencia. Esto implica que ya sea que se trate de una risa verdadera o de una inducida mediante una serie de ejercicios y actividades, de igual modo se obtendrán los beneficios fisiológicos, bioquímicos y psicológicos de ese estado de excitación, gracias a la secreción por parte del cerebro de endorfinas y otros químicos “del bienestar” durante el acto de reír.



El 70 % de las enfermedades en el mundo, tales como: alta presión arterial, males cardiacos, ansiedad, depresión, migraña, ulceras, insomnio, alergias, asma, enfermedades estomacales, e incluso el cáncer, están relacionadas con el estrés.

Se ha demostrado que la risa ayuda a remover los efectos negativos del estrés. Algunos otros beneficios de la risa son: mejora de la capacidad respiratoria, fortalecimiento del sistema inmunológico, control de la hipertensión arterial, favorecimiento de la producción de endorfinas, cuya función también es combatir el dolor, antídoto contra la depresión y las enfermedades psicosomáticas, debido a que libera serotoninas, hormonas naturales que actúan como antidepresivo.
La felicidad nos ubica intensamente en el presente, es decir en el aquí y en el ahora, lo cual rompe con el círculo vicioso de conectarnos con el pasado, el cual no podemos cambiar, y con el futuro, el cual no podemos controlar
Disminuye también nuestra tendencia a la crítica y al juicio hacia las personas que nos rodean. El amor, que es la naturaleza de nuestro corazón, surge con mayor plenitud, permitiéndonos experimentarlo y gozarlo en su totalidad.
Todos los seres humanos, sin excepción alguna, tenemos derecho a sentirnos  dichosos y alegres, sin embargo, con frecuencia, le asignamos un significado negativo a las situaciones adversas que se nos presentan en la vida, reaccionando en consecuencia con enojo, tristeza, desilusión, depresión o con cualquier otra actitud negativa.
Es aquí en donde la risa,  nuestra risa, representa la posibilidad de alcanzar un estado de alegría permanente sin motivo alguno. Es una hermosa puerta que se abre y nos permite descubrir nuestras cualidades, nuestra luz, nuestra energía, nuestro potencial ilimitado, nuestra fuerza interior, nuestra creatividad, nuestra belleza, nuestra espontaneidad.
Es también una oportunidad  para sentir la vida tal cual es y para aceptarnos tal y como somos, y no como creemos que deberíamos ser. Es una invitación  a jugar y a compartir, y a vivir el aquí y el ahora, que es el momento más presente, en el que  no nos detenemos a pensar ni a juzgar, ya que cuando reímos, nos encontramos en un estado total de meditación.
Paramahansa Yogananda, en su libro Meditaciones Metafísicas dice:
La Luz de las Sonrisas.
“Encenderé la lámpara de las sonrisas, y el velo de mi melancolía desaparecerá. A la luz de mis sonrisas descubriré mi alma, que había permanecido oculta tras las tinieblas, acumuladas a través de las edades”.
“Cuando me encuentre a mí mismo, atravesare todos los corazones con la antorcha de las sonrisas de mi alma. Mi corazón sonreirá primero, luego mis ojos y mi rostro, y después cada parte de mi cuerpo irradiara la luz de las sonrisas”.
“Al sonreír aun cuando sea difícil hacerlo, ayudare a sonreír a quienes lloran.
Al ayudar a los demás a ser sabios, aumento mi propia sabiduría. En la felicidad de todos, encuentro mi propia felicidad.”
“Nada apagara mis sonrisas. Ni la mente sombría, ni la enfermedad, ni el fracaso podrán intimidarme”
“La desgracia no puede afectarme, porque en mi alma reside la inconquistable, inmutable y constantemente renovada Bienaventuranza de Dios.”
Conclusión
Cuando comencé a investigar sobre este tema, fascinante por cierto e interminable, ya que probablemente haya tantas definiciones de Felicidad como habitantes en este planeta, me sorprendía ver que muchas otras personas habían llegado a la misma conclusión que yo.
Pensaba que yo lo había hecho por el solo hecho de practicar Yoga, y había notado un gran cambio en mi personalidad. Si, el yoga me había ayudado a encontrar Felicidad aún donde no había. Ese fue uno de los motivos que me impulso a estudiar para volverme Profesora, ya que si yo podía hacer que otras personas sintieran los beneficios de esta disciplina, y si además conseguía que sintieran la misma transformación que yo sentí en mi personalidad, en mi cuerpo y en mi mente, y si además de todo eso podía hacer que la gente se sintiera un poco más Feliz, entonces mi vida sería aun más plena.
Creo firmemente que es posible encontrar el verdadero sentido de la Vida, que no es ni más ni menos que vivirla. Y la verdad estoy Feliz de haber incorporado el Yoga a mi vida.

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